Entrevista a la organización “Río Colina Libre”

La siguiente entrevista es el inicio de un recorrido para compartir en profundidad las experiencias territoriales de distintos grupos y organizaciones que se proyectan de forma antagónica al dominio patriarcal y colonial. Es un espacio de conversación para dar a conocer la conformación, perspectivas y proyecciones de estos grupos, acercándonos a sus expresiones de lucha de las cuales tenemos mucho que reflexionar y aprender.

Esta vez nos hemos reunido con integrantes de la organización “Río Colina Libre”, quienes una mañana de abril nos recibieron en el “centro” de Colina para luego acompañarnos al río en el sector de “las compuertas”, y más arriba a los bosques de litres. Nos contaron el origen de sus experiencias políticas, el cómo se explican algunas concepciones e ideas, para finalizar con un análisis coyuntural de los últimos años.

Vamos a la lectura, que ellxs nos dirán mucho más de lo que nosotrxs podemos decir.

¿Quiénes son y cómo nació esta organización?

Somos río colina libre. Es una organización que nace y se empieza a gestar el 2019 a raíz de unas convocatorias públicas que se hacen en plazas, en donde empezaron a llamar gente con la intención -en primera instancia- de hacer limpiezas del río en el sector de las compuertas[1], que es en donde empieza a desviarse el caudal natural que tiene río Colina.

Con el tiempo se fue integrando gente; fue saliendo mucha gente también, y empezó a adoptar tintes más políticos -no se si más políticos, porque como explicaban mis compañeras, lo político siempre estuvo; pero empezamos a posicionarnos de manera más clara o definida, respecto a las visiones o comprensiones de mundo y así también la organización. Entonces, en ese sentido, quedó gente muy afín. Eso se destaca bastante dentro de la organización, la afinidad que hemos formado. Compartimos visiones que muchas veces no están muy de acuerdo, pero a veces son complementarias, y eso ha generado una visión antiextractivista, anti-institucional, libertaria y antipatriarcal.

Hemos intentado establecer una organización en base a lazos de cariños. Al final, las personas que nos teníamos más cariño cuando empezamos, también somos las personas que hemos seguido estando.  Hemos tenido que enfrentarnos como organización, y como amigxs, a hartas cosas; como aprender a comunicar, expresar y entender. Esto es importante dentro de nuestra organización, (intentar)sanar el daño que genera no solo el extractivismo sino también el daño que nosotrxs cargamos por existir.

Nos organizamos y funcionamos en torno a la horizontalidad. Acá no hay puestos jerárquicos. Eso nos enseñó la experiencia. En algún momento quisimos sacar personalidad jurídica, tuvimos directiva, con secretarixs, etc. Pero con el paso del tiempo, y en base a las personas que fuimos quedando, también entendimos que ésta nueva forma de vida que queremos implica reformar nuestras relaciones personales y organizacionales. Y a partir de eso empezamos a trabajar la horizontalidad. Nadie manda a nadie, todxs asumen responsabilidades en torno a sus experiencias y conocimiento (tiempo).

¿Cuál es la relación entre su organización y el territorio que habitan?

La relación de “Rio Colina libre” con la comunidad tiene distintas aristas, siempre hemos intentado vincularnos con el territorio. Somos del territorio, tenemos una relación estrecha con él. La mayoría de nosotrxs ha vivido toda su vida acá. Hemos visto como todo esto ha cambiado.

Por el habitar de todxs en este lugar existe una estrecha relación con el territorio. Y como organización siempre la hemos buscado haciendo talleres, asambleas, etc., en distintas partes; en la plaza de Colina que es el punto neurálgico y en poblaciones. Dentro del territorio con la comunidad que tenemos una relación más estrecha es la población el “Estero”. Nos empezamos a vincular con ellos a raíz del asesinato de la compañera Ángela Gonzales Aros. Ahí también hemos realizado talleres. La gente conoce nuestra “labor”, nos hemos intentado vincular con la comunidad por medio de la educación ambiental. Los talleres que hemos hecho siempre tienen que ver con la temática ambiental, aunque, por ejemplo, para el 18 de octubre y todo el periodo álgido de movilización salíamos a agitar.

A parte de la labor de las redes sociales -visibilizando las problemáticas socioambientales- está el llamado a la protesta social en el trabajo territorial, en asambleas o en conversatorios que llegamos a hacer. Hemos hecho varias convocatorias, donde nos dimos cuenta de que la cicletada acá en la comuna son instancias donde se convoca harta gente, y donde hemos aprovechado de hacer harto ruido en distintos sectores de la comuna, porque al tener el transporte de la bicicleta -siendo la comuna un tanto pequeña- nos permite desplazarnos fácilmente por todos lados.

Con un tipo de comunidad, que es la más institucionalizada, no es muy buena la recepción que tenemos. En un momento fuimos la organización más excluida del territorio por parte de las otras organizaciones que también tienen enfoques ambientales pero que no están en la misma sintonía que nosotrxs. Por lo mismo existen algunas reticencias respecto a nuestro posicionamiento y el matiz que tiene la comuna dentro de las juventudes institucionalizadas. La recepción ha sido buena durante el largo de los años, porque ha sido una organización que se ha mantenido, no como otras que han existido en esta comuna y que lamentablemente nacen muertas; sudoración un par de meses y dejan de funcionar.

Hemos estado porfiándole a esa problemática que surge acá. Entendemos que la educación es necesaria, en el sentido de que hay mucho desconocimiento de lo que tenemos al lado. Entonces cuando uno va conociendo lo que tiene y va valorando, sintiendo, coexistiendo con estos elementos (flora, fauna y organismos), también los va cuidando. Es una cadena por así decirlo, necesaria para defender lo que queremos (el rio, los árboles, etc., la vida[2]). Es parte del proceso de la educación. Y también nos educamos nosotrxs. No es solo que conocemos las cosas, si no que ha sido parte de una autoformación, una autoeducación. En el fondo, lo que estamos compartiendo al resto de las personas, por redes sociales, es el trabajo que hemos hecho. No llegamos al rio sabiendo todo, ha sido en la búsqueda.

Vivimos en un sistema, en una comuna muy dañada. Todo está muy dañado, desde que no se nos enseña a cuidar la naturaleza, porque nos ponen mineras -y dicen que hay trabajo-, hacia adelante. No podemos vivir bien. Y eso, buscamos, el “buen vivir”, pensar la vida sin extractivismo. La gente no ve la vida -o la comuna- surgir sin la existencia de angloamerican -por ejemplo. Porque angloamerican hace plazas, canchas, etc., y la gente exclama: ¡que buena es angloamerican con nosotrxs! Pero al final, solo es daño.

Si partimos de que todo es político, desde nuestra vida personal a la colectiva, ¿cuáles creen que son las raíces o reivindicaciones políticas que sustentan esta organización?

Cuando estuvimos haciendo papeles para la ong, planteamos unos principios básicos para la organización. Estaba el amor, la horizontalidad, el respeto, el apoyo mutuo y la comunicación. El amor -como dicen las chicas súper poderosas- hacen el mundo girar. Si queremos establecer relaciones desde el amor, tienen que ser relaciones antipatriarcales, antiextractivistas, de forma horizontal y libertarias. El amor no refiere a la idea romántica del amor. Tiene que ver con unx mismx; con encontrarse a si misme como afuera; en la naturaleza, en la calle, en la organización, en la protesta, que finalmente también son actos de amor, son convicciones políticas -como dice la pregunta- de querer transformar esto, de querer cambiar la realidad, el sistema. Con esto actos de amor se va contribuyendo a lo que queremos en conjunto. El amor es lo que nos mueve en miras de un cambio de realidad; otro sistema, otra forma de vida, otra forma de relacionarnos con la naturaleza, de coexistir con la naturaleza.

Es dual: así como nos mueve el amor, también nos mueve el odio. Odiamos ver como todo lo están destruyendo, odiamos ver el rio seco, odiamos que todas las relaciones se establezcan en torno a la jerarquía, y que no sean en base al amor. Nos enseñan a odiarnos, odiar todo antes que querernos.

El odio también nos mueve; nos mueve la rabia. Es como también vamos encauzando, como el rio, como encauzar las cosas que vamos sintiendo por vivir en esta comuna, en esta realidad, en este sistema, para transformarlo, asimilando la realidad. No venimos a salvar el mundo. Estamos haciendo lo que estamos haciendo porque nos parece que es lo más coherente.

El hastió a todas las estructuras que nos han impuesto, es lo que nos motiva a no responder a las lógicas estructurales que tienen otras organizaciones socio-ambientales para entender el propio medioambiente. Nos reúne esa visión del mundo de que comprendemos la vida desde diferentes formas, con sus respectivas dualidades. Entendemos que el litre sufre de la misma forma que una vaca en un matadero. Entendemos también que el río es nuestra mamá que nos ha visto crecer. Porque todxs aquí tenemos una relación estrecha con el río, por el hecho de vivir en esta comuna, en este territorio.

Hace un tiempo querían levantar el sector donde están “las compuertas” como un posible santuario de la naturaleza, pero sin cuestionarse el extractivismo que lo rodea. A nuestras espaldas hay una central de la minera, arriba del río. Bajando el río hay tubos donde pasa el relave.

Las organizaciones querían impulsar un espacio de conservación con la destrucción de esta al mismo tiempo. La lectura que le damos es entender que todo es parte de la vida, que sin el rio, sin el quillay, sin la pulla, sin el canto de la turca, sin el vuelo del cóndor no estaríamos vivos. No existiría “Rio Colina Libre”, no existirían las individualidades que conforman la organización.

Dentro del odio también encontramos el amor. El odio al extractivismo, el odio a las formas de explotación, hicieron encontrar el amor con las personas de esta organización. Hemos aprendido a entender en conjunto la tierra, el rio, el viento, como un espacio que te llena de vida, te alimenta. Te enseña a resistir y pelear. Queremos vivir libre de toda opresión, buscando un buen vivir.

En distintas ocasiones se han referido al termino antiextractivismo y ecocidio: ¿Qué significa esto para ustedes?

Posicionarnos como antiextractivistas dice relación con estar en contra de la actividad económica extractiva en primer lugar, pero luego de eso entender que incluso hasta las relaciones sociales son extractivistas.

El extractivismo en el fondo sustenta la creación del estado, el patriarcado. El extractivismo es la muestra de la superposición de unos sobre otros; en este caso de los hombres heterosexuales blanco sobre las mujeres y la naturaleza. Todo eso lo encarna el extractivismo y los estados se sustentan gracias a eso.

Nosotrxs estamos en contra del estado. Ya lo dijimos anteriormente: estamos en contra de las jerarquías, por lo mismo posicionarnos desde el antiextractivismo también es posicionarnos contra el estado, contra el modelo económico neoliberal, contra el patriarcado, contra el colonialismo. Y contra todas las formas de sometimiento.

El extractivismo es una forma de someter al territorio, explotarlo y generar una ganancia a partir de eso. Hasta un hecho en particular, entendíamos la destrucción de la tierra y sus formas de vida como ecocidio, como la destrucción y asesinato de los ecosistemas. Pero en una oportunidad que tuvimos que hablar con unas ñañas de Chubut y de otras comunidades indígenas de indo-américa, se referían al termino terricidio; concepto que tratamos de visibilizar por lo que conlleva. Y consideramos que va más allá que el propio ecocidio.

El terricidio dice relación con todas las formas de discriminación, asesinato, vulneración a lxs cuerpxs. Lo que nos explicaban las ñañas, también está vinculado a el travesticidio, la homofobia, el extractivismo, las violencias de género, las distintas formas de opresión, tanto humana, animal y a la flora, el epistemicidio que está ligado al mundo espiritual; como la iglesia o los credos religiosos colonialistas que son aquellos que van llegando a territorios y eliminando culturas. Por ejemplo, en Colina tenemos mucho vestigio de lo que es la cultura Aconcagua, la cultura Bato. Y de eso queda poco o nada.

Conocemos de eso, porque acá la iglesia católica -sobre todo-, es completamente avasalladora. Vemos como la colonia se instaló en forma de hacienda. Muchas de nuestrxs abuelxs trabajaron para esas haciendas, para los fundos. Somos hijos del campesinado; pero no del campesinado de tierra propia, sino del campesinado apatronado, de la esclavitud. Y que nos rebelamos frente a eso.

Dimos un giro antiextractivista, antiterricida que nos hizo encontrarnos de cierta forma con la tierra. Últimamente hemos explorado más de la soberanía alimentaria, que es uno de los valores que reúne a esta organización y que son formas de combatir al terricidio, a la masacre interseccional que no discrimina especie, no discrimina género, territorios, edades, etc.

¿Nos pueden profundizar la diferencia entre el ecocidio y el terricidio?

El ecocidio, básicamente, es la explotación de los elementos de la naturaleza; las formas de vida que hay en la naturaleza, dejando de lado, o sesgando, todas estas otras formas de violencia y opresión, como lo son los femicidios, los travesticidios, el epistemicidio -que hablábamos-; la eliminación de la creencia espiritual que existen en los territorios, etc. Nos dicen de chicxs que la naturaleza no tiene vida, que solo es un recurso para el hombre, para la explotación. Que el río no tiene vida. Pero si la tiene.

El terricidio, busca englobar todas estas formas de violencia: patriarcales, de estado (institucional), antropocéntrica, etc. Busca acabar con los territorios. Y los territorios no son solo materia u objeto, que están sobre una zona geográfica, sino que también son entes que se vinculan, se relacionan, y tiene una espiritualidad que se deja de lado.

Entonces, desde el ecocidio solo se enfoca en la masacre de los ecosistemas. En cambio, el terricidio es algo más profundo, es algo más genérico: Todo lo que confluye en un territorio, todo lo que hay en él, comprendiendo también los cuerpos.

Cuando se dio la colonización se dio el terricidio. Se vino a matar todas las formas de habitar un territorio, por la imposición de un sistema que trajeron los colonos.

A propósito de las instancias y medios de comunicación y propaganda que han levantado, como lo ha sido el Compodcast, fanzine El tábano, fanzine Esclerófilo, ¿qué nos pueden contar de sus procesos creativos?

Como el río, a fluido simplemente. No hay receta y lo hemos ido descubriendo en el camino conforme a lo que nos enfrentamos; conforme a nuestras experiencias, nuestros tiempos, nuestros conocimientos, nuestras áreas de experticia.

Ha sido muy bonito el descubrir de manera personal nuestras habilidades; incluso comunicativas por medio de lo que hacemos con río Colina, ya sea en los fanzines o el Compodcast. Ha sido descubrirnos, atrevernos a hacer algo más.

No conocemos todas las herramientas que manejamos, no somos diseñadores, ilustradores, pero si le ponemos harto corazón y empeño. Tampoco somos periodistas, locutorxs. Se está aprendiendo, con todo bien artesanal, pero con harto cariño; con audífonos tarro, un computador bien lento, etc. Se ha ido transitando, se ha ido moldeando a lo que hemos enfrentado.

Por ejemplo, el mismo fanzine: nos llamábamos el “Esclerófilo”; pasaron algunas cosas, se fueron personas y decidimos cambiar el nombre a “El tábano”. Encontramos que tenía mucha relación el “tábano” con lo que éramos nosotrxs y del cómo nos ven: bastante molestosos, insistentes, apegados al río.

El conocernos en el compodcast ha sido un proceso bastante entretenido. El proceso creativo nace de la espontaneidad compleja. Como desde lo espontaneo se va complejizando una idea y termina en una creación positiva, siempre atentas a la prolijidad de nuestros trabajos.

Los procesos creativos, de conversar nuestras ideas, nos ha llevado a escucharnos, a entender que la contraposición de ideas no es una pelea. Mientras más ideas diferentes tengamos, más nutritivo es un nuestro trabajo. Eso hemos entendido en el proceso creativo de las redes sociales, el fanzine, o las marchas, las cicletadas, las asambleas, los talleres.

Además del proceso creativo hay algo que tiene que ver con la autogestión y la autoformación. También son parte de los principios de lo que hemos hecho; el asumir responsabilidades individuales y grupales.

¿Cómo visualizan la coyuntura de estos últimos años con el paso de la revuelta a una salida constituyente?, ¿Qué piensan de la estipulación de leyes represivas y la lucha por la libertad de lxs presxs políticxs?

El proceso de la revuelta dejó en evidencia una vez más que el sistema opresor no es concordante con el estado actual en el que se encuentra el planeta; ha saturado al máximo su capacidad de carga, consolidando al kapitalismo y dando rienda suelta a al extractivismo dentro de los territorios de Abya Yala y concretamente en $hile, en donde podemos observar que las actividades extractivistas se realizan de norte a sur y de este a oeste.

Desde esta visión es que el Estado y sus instituciones no tienen interés de generar cambios estructurales en torno al desarrollo sociopolítico, ambiental, cultural y económico que hasta ahora vivenciamos y es dentro de ese contexto que se enmarca la Convención Constituyente. Se ha implantado una concepción en las personas, que no tenemos capacidad de autonomía, que no podemos desarrollar formas de organización fuera de las jerarquías y con esos argumentos, el estado-empresa[3] nos gobierna. No necesitamos que las instituciones hagan cosas por nosotres a cambio de sumisión y nuestro tiempo, pues estos no velan por las necesidades de las personas comunes, sino más bien por las necesidades e intereses de quienes siempre han estado detrás de él, las elites.  La revuelta nos deja muchos aprendizajes y nos plantea el desafío de fortalecer las relaciones comunitarias y las redes de autogestión, para materializar el buen vivir entre todxs y estar organizadxs y comunicadxs en otros momentos de revueltas, porque vivir en un mundo que pone en el centro al dinero y no la vida de quienes habitan en él, asegura un colapso.

Con relación a las políticas represivas por parte de la figura del Estado, estas siempre han sido parte de él, pues este es un mecanismo coercitivo de control, y se perfeccionan e intensifican en los periodos post levantamientos insurgentes. Muestras de esto podemos ver en el territorio dominado por el Estado $hileno en los 90’s con la persecución política a grupos de resistencia armada y organizaciones contrarias y contestatarias. Al gobierno continuador de la dictadura gobernado por Aylwin en los 2000’les con la persecución y búsqueda de la desarticulación del movimiento Okupa, la persecución colonizadora e histórica hacia el pueblo Mapuche o los montajes del “Caso Bombas». Es así entonces que la persecución institucionalizada respaldada y financiada por el Estado es la respuesta histórica a todo proceso que empieza a gestar y moldear matices de autodeterminación territorial, carácter que se fue desarrollando con las Asambleas territoriales autónomas formada por vecinxs de distintas comunas y regiones durante la revuelta y aquellas que han logrado permanecer hasta ahora. Es la autonomía y autodeterminación la que genera temor en los gobiernos, de todos colores y banderas, esa sensación de peligro le hace acrecentar aún más su control y violencia, por el temor a perder poder y privilegios.

En este contexto es que la lucha por la liberación de lxs presxs se vuelve esencial, y que debe ser permanente en el tiempo hasta ke no kede ningunx dentro.

Seguiremos articulándonos y generando redes para vivir AHORA otras formas de vida NO DEPENDIENTES a la actual, y asquerosa, estructura de dominaciones y sometimiento.

¿Unas últimas palabras?

Agradecidxs de este espacio ke nos brindaron. Que el amor y subversión se expandan por todos los corazones rebeldes de todos los territorios del mundo y que en complicidad salvaje la llama antiautoritaria se levante contra el Estado y toda forma de autoridad opresiva. De norte a sur de este a este tendremos ríos libres, cueste lo ke cueste.

Aparecido en el primer número de Maleza Desértica


Notas:

[1] Se le llama Las Compuertas a un sector en específico del Rio Colina donde hay instalaciones que desvían el curso del agua a través de tubos. Antes de las Compuertas existen pozones naturales los que la población utilizan como lugar de distracción.

[2] “No la vida entendida como un feto- según el discurso conservador y patriarcal.”

[3] Decimos estado-empresa pues este responde a lógicas de mercado que van en beneficio de una élite, independiente del apellido del Estado.

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El lugar de la niñez: un espacio por reconstruir

“Allí, rodeados por la gloria de la propia naturaleza, mantenidos aseados, profundamente amados y comprendidos, las jóvenes plantas humanas comenzaron a crecer, a florecer (…) Los niños crecieron y se desarrollaron con la firmeza que da la confianza de sí mismo, varones y mujeres amantes de la libertad. ¿Qué peligro más grande para las instituciones que forjan pobres para perpetuar a los pobres?”[1]

Si prestamos atención a lo cotidiano, a cómo nos sentimos habitando esta sociedad,  podemos percibir que predomina la hostilidad, donde existen prácticas y lógicas  de poder que pretenden posicionar a unes por sobre otres,  partiendo  desde las bases de la relación con la naturaleza y lxs demás animales; donde lo que prima es el antropocentrismo, junto con modelos colonizadores, extractivistas, que implican la destrucción sistemática de la biodiversidad y junto con esto la creciente contaminación que conlleva (acústica, lumínica, del agua, de la tierra), hasta la relación con les otres y nosotrxs mismxs.

Estas lógicas expresan en sí mismas la decadencia -¿o apogeo?- de la civilización, de sus patrones y dinámicas. Somos parte de una humanidad repleta de costumbres, de mandatos tácitos, silenciosos -a veces no tanto-, que nos conducen sigilosamente hacia un camino, el camino de lo uniforme, de lo disciplinado, del monocultivo.

Desde nuestros primeros momentos como individuxs, es decir, durante la niñez o juventud, habitamos en sociedad sin ocupar un lugar muy claro, más bien es un no lugar. Es habitar el lugar de una espera impuesta, un transitar reuniendo experiencia, saberes, méritos para poder llegar a ocupar un lugar en la adultez.

Tanto en su lecho más cercano, como en el encuentro con la educación escolarizada, la niñez se ve desprovista de herramientas que posibiliten un desarrollo evolutivo a través de la exploración segura, que le permitan reconocerse, vincularse y actuar desde el desarrollo continuo de una autonomía.

Desde esa perspectiva, pareciera estar todo articulado para cumplir precisamente con un objetivo contrario, que comprende a la niñez y juventud como un ente pasivo, al cual se le vacían distintos saberes de manera apresurada, repetitiva, sin mayor análisis ni reflexión en torno a lo que se aprende. Y aunque existan quienes puedan amoldarse a este tipo de “aprendizaje”, creo que es necesario cuestionarse qué tan enriquecedor es.

¿Qué es lo que se le enseña a lxs niñxs y cómo se les comprende o percibe en estos espacios? Respondiendo a lo primero, probablemente a obedecer, a mantenerse quietx por tiempos prolongados, a interiorizar ritmos de vida ajenos a los que nos enseña la naturaleza. En pocas palabras son educadas para ir acomodándose poco a poco y ser funcionales a las necesidades de este sistema económico productivo capitalista.

“El capital excluyó a los niños y los mandó a la escuela no solo porque obstaculizan el trabajo más productivo de otros o para indoctrinarlos. El dominio del capital a través del salario obliga a toda persona físicamente capaz a funcionar bajo la ley de la división del trabajo, y a funcionar en formas que, si no inmediatamente, son en definitiva provechosas para la expansión y extensión del dominio del capital. Este es, fundamentalmente, el significado de la escuela. En lo que, respecto a los niños, su trabajo parece consistir en aprender para su propio bien.”[2]

A les niñes se les prepara para el futuro, no se les permite habitar el presente, se les considera como seres no productivos, por su falta de conocimientos, de experiencia. Si el sistema que les educa, lo hace con el fin de domesticarles para que ingresen al mundo adulto de manera correcta, siendo funcionales para el sistema económico, entonces lo que se hace con les niñes es privarles de un verdadero proceso de aprendizaje, que les vincule con su entorno real, con les otres y con elles mismes. Se les separa de la naturaleza, de su propia naturaleza, se les arrebata la posibilidad de experimentar a través de su cuerpo, se les inhibe el deseo de preguntar-se, de descubrir a través del juego, el tacto, el constante ensayo y error.

No existe duda de que la manera en que se les educa tanto a les más jóvenes, como incluso a nosotras nos priva muchas veces de sorprendernos, de buscar maneras de descubrir algo nuevo, de expresarnos y crear, resultando beneficioso para quienes controlan el poder, porque se siguen repitiendo las mismas ideas, porque si no reflexionamos, no podemos crear algo nuevo, algo que pudiese subvertir las formas establecidas.

“Es un peligro capital comprender demasiado pronto, sin dificultad, sin esfuerzos, ni largo trabajo de asimilación. Se arroja negligentemente el hueso que otro ha sacado “la sustanciosa médula”; se produce la indiferencia, el hastío, el desprecio por las cosas más bellas; la falta de estudio personal mata la iniciativa, quita a la palabra y a los actos toda originalidad”[3]

Todo cuanto se les enseña es un conocimiento acabado, del cual no se espera más que un memorizar y repetir, y desde el cual se les arroja a aceptar sin reclamo lo que de afuera es dicho.

Esta visión adultocéntrica de la enseñanza, donde existe una sobrevaloración a la etapa adulta, por su “saber” pero por sobre todo por su capacidad productiva en esta sociedad, genera que se perciba a lxs niñxs como seres incompletos. Vale decir que a este grupo etario se le llamaba infancia, la cual etimológicamente viene del latín in-fale, “el que no habla”, por lo tanto, el que no tiene algo valioso que decir, a quien no vale la pena escuchar.

Cómo podría aprender, desarrollarse, construir su identidad y autonomía, un ser que socialmente es considerado por quienes le rodean como alguien que no tiene nada para decir, opinar ni menos enseñar. Negar entonces el presente de la niñez es también el no reconocerlxs como entes de cambio, como generadorxs de pensamiento, pertenecientes activamente dentro de la sociedad, por lo que se convierten en excluides sociales.

De acuerdo a lo anteriormente expuesto es que nos preguntamos, ¿cuál es nuestra relación con la niñez y la de unx mismx? Como seres que sin ánimos a veces de definirnos, nos consideramos de igual manera antagónicas a lo establecido, a la violencia, al poder, tenemos que llevar esta lucha, estas contradicciones internas a la práctica cotidiana, y así, tensionar la manera en que nos relacionamos con otres, y entre esas otredades, construir espacios donde la niñez pueda expresarse, explorarse y configurar una identidad desde la convivencia con el entorno, desde el experimentar junto a otres, donde el crecimiento y el desarrollo sea colectivo.

Es necesario para la articulación y construcción de redes antagónicas, de espacios y vidas en resistencia; el darles cara a estas relaciones de poder y construir otras formas; que se salgan, que molesten e incomoden a las impuestas, que no sean funcionales ni productivas, porque no buscan serlo, sino que buscan romperlas. Consideramos que es importante que desde nosotrxs mismxs se recupere el movimiento, el juego, la curiosidad, la espontaneidad, imaginación, creatividad, capacidad de asombro, que son características fundamentales durante los primeros años de nuestra vida, pero que sin embargo estas potencialidades se van perdiendo, restringiendo para que se adecúen, se “comporten” y sean más cómodas al orden imperante. Sin embargo son estas mismas cualidades las que permiten el crecimiento, las que forjan diferentes y diversos nuevos caminos, diversxs como el bosque nativo.

Aparecido en el primer número de Maleza Desértica


Notas:

[1] Recopilaciones de escritos. Ediciones y Recursos Tecnológicos, S.A. de C.V 2018

[2] Mariarosa Dalla, El poder de la mujer y la subversión de la comunidad (Ediciones Antarquía: Mexico, 1972), 8.

[3] Eliseo Reclus, Educación (Editorial Eleuterio, Santiago, 2000),

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Publicación revista Maleza Desértica #2

Editorial

“Antes de celebrar la apertura de las puertas, era preciso haber examinado qué puertas se abrían y antes de poner pie en el universo nuevo había que haber mirado hacia el que se abandonaba, para mesurar con ojo lento y claro”[1].

Ha salido a las calles el segundo número de la Revista Anticolonial “Maleza Desértica”, avivando la discusión interdisciplinar, el rescate memorístico y la realización de expresiones literarias y artísticas.

Desde su primera aparición hasta la fecha ha pasado un año, tiempo en el cual hemos recibido opiniones enriquecedoras y la voluntad de nuevxs compañerxs interesadxs en aportar desde su inquietante pluma.

Para continuar con este ambicioso proyecto ha sido necesario tejer y mantener redes afines sin fosilizarnos entre unxs pocxs. Se ha vuelto una búsqueda constante de aportes para potenciar el contenido con elementos diversos, unidos bajo el único pretexto de desestabilizar las reglas del dominio existente, tanto en la calle como en las letras.

Iniciamos con un artículo realizado por el medio de comunicación La Zarzamora. En este se logra evidenciar a lo que es capaz de llegar la policía cuando buscan desatar la venganza contra quienes deciden pasar a la acción, involucrando a las niñeces en la persecución y vigilancia por redes sociales como también al asedio ejecutado en el momento de un allanamiento.

Siguiendo con la línea de experiencias territoriales, esta vez hemos entrevistado a lxs compañerxs del Movimiento Solidario Vivienda Digna Huechuraba, quienes nos compartieron la polifonía de sus aspiraciones.

A modo de tensión con las problemáticas presentadas en la entrevista y profundizando la importancia del elemento tierra, es que surgen los artículos “El suelo y el ordenamiento territorial de $antiago”, “El co-habitar humanx” y “Divulgación del caos alimentario por transgénicos”.

Porque el olvido no es opción, en memorias se recuerda a Pablo Marchant y el trabajo realizado por la Casa de Memoria y Resistencia Corpus Christi.

La segunda patita del comic Re-Torno nos introduce en la intriga de las fuerzas históricas expresadas en la violencia patriarcal, así como los poemas en una porción mágica de la realidad o una porción realista de la magia.

En este viaje nos veremos inmiscuido en distintas secciones, dialogando y nutriéndonos con cada una de ellas, invitando a la reflexión y la atención constante, al flujo de las palabras que avivan cada creencia y experiencia habitada. Esta es una apuesta más a la creación de información local y antagónica. Que este andar sea del agrado para aquellas mentes inquietas, que la tierra le permita en cada palabra masticar con ojo lento y claro.

[1] Gabriela Mistral, “Feminismo”, (Revista Universitaria; Santiago, 1927).

Índice:

-Editorial
-Utilización y abuso hacia la niñez: la cara invisibilazada de los allanamientos por el ataque a la Dirección nacional de Gendarmería
-Entrevista a «Movimiento Solidario Vivienda Digna Huechuraba»
-Orden Territorial Capitalista de $antiago
-El co-habitar humanx
-Divulgación del caos alimentario por transgénicos
-Fuentes gráficas
-Palabras desde «Fundación Casa de Memoria y Resistencia Corpus Christi»
-Combatientes por el agua y la tierra. Toño weychafe de la pobla al lelfun ¡PRESENTE!
-Comic Re-Torno II
-Poesía
-Entretención

Precio: $2.000
Dimensiones: 21×14
Páginas: 90
Año: 2023

En venta directa en Santiago de Chile y para regiones se hacen envíos. Contactarse al correo o instagram.

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Publicación revista Maleza Desértica #1

Editorial

Me encerraron los sin ley.
Me esposaron los odiadores.
Me amordazaron los
codiciosos.
Y, si hay algo que sé,
es que un muro es
sólo un muro
y nada más que eso.
Se puede derribar”

Assata Shakur[1]

Les presentamos el primer número de “Maleza Desértica”, publicación anticolonial que busca ser un espacio de reflexión, debate y  divulgación de ideas y prácticas entorno a distintas experiencias de territorios y sujetxs que han sido históricamente marginadxs por lo dominante, lo único y homogéneo, pero que han sabido ir resistiendo y resquebrajando toda formula lapidaria que se les cruce en el camino, cual maleza irrumpiendo entre el cemento. Porque así como crece la maleza; indómita, rebelde, sin orden, diferente y diversa… las vidas van a anteponerse a lo que las oprime y degrada.

“Maleza Desértica” se proyecta y teje desde una raíz anticolonial, cuyo pensamiento, sentimiento, voz y acción se conjugan para cuestionar el extractivismo, el patriarcado y el colonialismo, desestabilizando todo lo existente y aprendido.

Este primer numero contiene distintos aportes que en la mayoría intentan llevar acabo un ejercicio de crítica y  frente a la realidad que nos rodea. El primer ensayo analiza las posiciones adultocéntricas que se tienen sobre lxs niñxs en el plano cotidiano y educativo, invitándonos a replantear el respeto por la autonomía del espacio de la niñez.

A este le sigue una entrevista de la organización “Rio Colina Libre”, sección para visibilizar experiencias territoriales y así potenciar el conocimiento y permanencia de miradas en común.

Luego se pasa a un ejercicio reflexivo sobre la devastación del agua y la prioridad empresarial económica con la que se percibe su gestión, problematizando la relación humanx-naturaleza.

Por otro lado, partiendo de la importancia de discutir y saber sobre nuestro pasado y presente próximo, hemos agregado dos ensayos de historia y retrospectiva: El primero, realiza un breve viaje por las condiciones del transporte de esclavos en el siglo XVI, y el segundo, un repaso por los últimos años de la coyuntura “nacional”, desde la revuelta hasta la salida constitucional.

Por ultimo, se cierra con un comic titulado “Retor-No” que nos introduce en las tramas complejas de la conformación del mundo, asumiendo un viaje filosófico encantador.

Todos estos temas, con en el transcurso de las próximas publicaciones, se irán profundizando.

Al igual como se derrumbó estatuas y monumentos coloniales y patrióticos, esta revista busca derribar a esa única e irrefutable verdad del conocimiento, para a adentrarse a la difusión libre de las ideas sobre temas de diverso calibre. Ponga atención, complejice su mente y que la lectura sea su compañerx.

[1] Mujer revolucionara perteneciente a las “Panteras Negras”.

Índice:

-Editorial
-El lugar de la niñez: un espacio por reconstruir
-Entrevista a la organización «Rio Colina Libre»
-La devastación del agua y su relación con el ser humanx
-Colonialismo en ultramar: El transporte de esclavxs de África hacia el Caribe
-Fuentes Gráficas (1500-1580)
-Una mirada hacia atrás: de la revuelta al pacto constituyente
-Comic «Retor-No»
-Memoria, reseñas y poesía
-Juegos y distracción

Precio: $2.000
Dimensiones: 21×14
Páginas: 80
Año: 2022

Link de descarga: https://share.riseup.net/#Dl3X80EPMNdaPEFjoSzbWQ

 

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